Dillom hizo el colegio primario en "POST MORTEM", cursó el secundario como pudo en "Por cesárea" y se recibe, con lo justo, en esta universidad de "LA NUEVA VIOLENCIA", exhibiendo modestas calificaciones en el boletín.
Aquel concepto medio slasher del wachín rapero que evolucionó en el pendejo cascoteado y fue abandonando su adolescencia a los golpes, dejando al personaje a un costado, se hace cargo de obra y arte ahora como protagonista en un contexto global y de país que, por desgracia, ya se ha visto y del que este todavía joven artista hace un mix de emociones, sin perder la gracia. En conclusión, el mundo fue y será una porquería (ya lo sabemos) en los 90 y en el 2000 también.
El ambiente maquiavélico se respira también en lo sonoro porque Dillom toca una cacerola como si fuese un cencerro en varias canciones. Ese instrumento improvisado, banda sonora de momentos de crisis argentas, se complementa con una plaga de referencias musicales. Es claro que hay una búsqueda ahí cuando los últimos versos de "Fashion" parecen directamente cantados por Dárgelos, que no participa en el álbum (aunque tampoco se citan las colaboraciones en los créditos), como una especie de homenaje de época, algo que se repite en "Cocodrilo", con similitudes a algún Adrián de "Jessico" o de por ahí.
Si bien no se los nombran como featurings, invitados hay. Por ejemplo, Sebastian Murphy de Viagra Boys en "Papá se volvió loco", que tiene el sample de "Here we kum" de Molotov y que el sueco canta en castellano, o los Miranda! (Ale Sergi y Juliana Gattas) en "Gente común, entre otros que han participado de este trabajo grabado en una casona antigua.
Luego de varias escuchas al tercer disco del súper rapero nacional algunas frases hechas, retocadas con humor e ironía y otras inventadas, con creatividad, quedan retumbando en la memoria: "Hoy es viernes de boludo si querés te pongo en lista", "Llevé al dentista al caballo regalado", "Maté un pájaro con dos tiros", "Me encantaría tener un Shazam de minas", "Hay noches que quedo full Telefé", "Tu drama es una comedia si tu papi está en Wikipedia", "Mi color favorito es el gris legal", "Los días más felices fueron, son y serán", entre otras. "Es la impotencia que me da no ser tan trola como vos" dice en la balada "Souvenir", el hit radial de LNV.
Estas rimas sarcásticas se añaden con algunos estribillos simples que se hacen adhesivos y de tarareo con facilidad: "No hay placer que de satisfacción hasta que salga el sol - bis" ("Vedette"), "Gente comúuuuuun... Gente comúuuuuun" ("Gente común"), "Super Diver-sión, Super Diver-sión" ("Superdiversión"), "Soy fashion, soy fashion" ("Fashion"), "Minas, mmm minas, mmmm, minas" ("Minas"), por ejemplo.
En "Amigos" hay algo de belleza triste entre las guitarras de "Dancing in the dark" (Bruce Springsteen), del Pity y también de The Cure pero antes del final de LNV, un mensaje de WhatsApp de su papá, llamado "Elvis interludio", le da previa a un tipo de despedida artística en "Maniquí", una interpretación visceral de Dillom. "Voy a humillarme y hacerte reír. Una canción en repetición. Todo te suena a un disco anterior", dice como si fuese aquel Rey nacido en Mississipi y fallecido (o no) en Memphis que presiente su partida.
Pese a la comicidad o a la agudeza de "LA NUEVA VIOLENCIA" se nota una intención de sonar como suena el disco. Nocturno, post-punk, trans-punk, o un kilo de punk, retorcido, bochinchero o por momentos reflexivo, autorreferencial y desesperanzador, al mismo tiempo. Con música de tugurio o sucucho rave que invita a bailar aunque no te guste la música electrónica porque tampoco es un disco electrónico o uno que suena a "Miami" o a Babasónicos modelo 2000. No será el mejor de Dillom, en un momento medio de mierda para Argentina, pero es de época, atinado y sobre todas las cosas divertido para gente vieja, jove, tonta, o inteligente. Vaya uno a saber.
A continuación, "LA NUEVA VIOLENCIA" de Dillom:
