Ha cambiado la manera de acompañar tareas. Por ejemplo: poner un disco de fondo mientras la labor será barrer o cocinarle a la niña. Pero ojo que eso también puede ser escuchar música.
Mientras se despega pelusa de la escoba, en otro dispositivo dialogan y se interrumpen al mismo tiempo cuatro o cinco que debaten sobre el olor a pedo en el bondi. Allí es cuando aparece la esperanza y entonces parás para decirte: “me lo merezco, me siento a escuchar y luego sigo”.
En ese contexto de infoxicación hay algo que la IA no puede resolver, aunque tal vez si pueda darte una manito el algoritmo, transportándote a nueva música de un grupo que sonaba en tu radiograbador hace algunas décadas.
Con la exigencia actual, y más de 35 años de trayectoria, llega “Huella”, décimo álbum de Los Calzones o como se los conocía en un principio: Los Calzones Rotos. Hilo y aguja para emparchar la rotura del tiempo.
El título de la placa alude al primer baile folclórico criollo argentino del siglo XIX, extendido por varios países hermanos. En este caso, usado por la banda como metáfora de su propio trazo en la historia del ska latinoamericano: persistencia, identidad y movimiento.
Así lo demuestra sin quietud “Combativo” en un arranque con aires punk que invita al desenfreno en una base de vientos. “Contra la injusticia y la dictadura. Contra el abuso, contra el sistema”, irrumpe la lírica en este disco diez de Los Calzones.
“Huella”, que en palabra-texto se repite en varios versos, incluye 13 temas y se destaca por la búsqueda de un sonido más analógico, invitando a escucharlo completo, recuperando esa magia de los álbumes de antaño. Si bien su pulso es frenético hay nostalgia y reflexión en las letras. Amor, compañía, pasado, presente y quizás futuro como en las notas musicales y la letra de “Juntos”.
En épocas de Mundial deambulará por la memoria la música que acompaña a aquella frase: “Siempre yo te sigo a todas partes…” (tema de Los Calzones dedicado a Diego Maradona) cuando suene “El plan” y se familiarice con la versión tribunera de “Amigo” (Attaque 77), de Roberto Carlos.
En términos futboleros también está “Lleva”, un homenaje a Lionel Messi. Vale la pena la analogía futbolera porque el álbum dura 45 minutos. Un primer tiempo, pero sin pausa de hidratación. Incluso en plataformas fue publicado un 24 de julio, día del cumpleaños 39 de La Pulga. Otro guiño a la redonda y al Diego (o a quien porte la 10 con orgullo) es el cierre instrumental con “D10s ska”.
La marca calzonera está intacta en un reggae melancólico y de reconstrucción. “Así como una llama que se encendió salté a las brasas de un nuevo amor sangrando las heridas que dejó”, dice una de las frases de “Ella”.
A la altura de “1000 disparos” ya revoleaste la escoba a la mierda porque ¿te acordás que estabas barriendo y escuchando de fondo solo anécdotas que no le importan absolutamente a nadie?
“Te manipulan, te formatean, te dicen marginal” se escucha con ese sello de voces sincronizadas en el estribillo de “El marginal” que comienza con un fraseo rockero de guitarra y guiños a “When the saints go marching in”.
El clima de gradas de estadio y voces multiplicadas permanece en el redoblante del inicio y el ritmo de “Las pilas”, la previa de un reggae rioplatense (“El camino”) y el ya citado instrumental para un cierre orquestal a lo big band.
“Huella” fue grabado en los legendarios Criteria Studios de Miami y mezclado en Igloo Music de Burbank (California), con la producción de Gustavo Borner (ingeniero argentino con más de 30 premios Grammy). Las voces se complementaron en Buenos Aires con Álvaro Villagra y Mauricio Escobar.
La combinación de trayectoria y estudios de alto nivel, más el sello característico de Los Calzones asegura un sonido potente, con vientos afilados, guitarras contundentes y ese ritmo ska que los define. Sin dudas que el disco amerita para una escucha completa.
A continuación, escuchá "Huellas" de Los Calzones:
