Fito está al palo. Fito no para. Es inevitable al hablar de él separar la obra del creador porque su vida va de la mano con su producción artística. Sin ir más lejos, el episodio de los silbidos y abucheos en el Movistar Arena desemboca directamente a que mientras despedía su obra cumbre “Novela” estaba por publicarse en plataformas un nuevo disco suyo. Uno actual. Uno más conectado con la realidad que aquella historia de Loka, Jimmy y el circo. Casualidad o marketing, nuevamente estuvo en el ojo de la polémica y con el pan bajo del brazo.
Quizás de los rosarinos más famosos este no desperdicia vigencia ni derrocha tinta de la pluma y se le anima a un reggae en “Nuestro templo”. Aunque tampoco pierde marca registrada cuando “Shine” sopla con aires de “A rodar mi vida”. “Todo el mundo, salgan a las calles, desconéctense del feed”, “Hay que correr a estos fachos a patadas sino nadie podrá ser feliz”, canta en el que fue el adelanto del álbum homónimo.
Esta decena de nuevas canciones están atravesadas por tres interludios (al comienzo, en el medio y en el final) o pasajes sonoros de solo piano en los que con esa mística de concertista clásico suelta una relajada alocución: “Hablame”, donde casi simplemente susurra al pasar. Y si se habla de chicas Páez (sin ofender susceptibilidades con decir “la novia de”) aparece el funk “Girl T Rex” con referencias a “su no sé qué ni me importa” actual Sofía Castiglione y también a Marc Bolan (“curtías con Bolan en el ’66), precisamente el fundador de la banda T Rex. Curiosidad o no, hay una canción de la banda londinense que se llama “Girl”.
Siempre habrá homenajes en sus creaciones y es producto de la más pura imaginación subjetiva que “Prueba de amor” tenga algo muy rosarino con ese estilo cuento futbolero de Roberto Fontanarrosa para la adaptación de la tragedia de Shakespeare “Romeo y Julieta”, salvo que en este caso el propio Fito pretencioso haya abierto un portal cuántico para que el relato se desarrolle en Rosario y en un partido de fútbol. Nada más y nada menos que en un Rosario Central versus Newell’s que spoileando un poco el resultado ganará 1 a 0 el equipo Canalla.
Tanto “Río místico” como la dedicada a Pablo Milanés (“Universo”) son bellas canciones que no tienen esa ambición de hit como a lo mejor si “Las fuerzas armadas del amor”, más autorreferencial que nunca porque relata el accidente doméstico que tuvo el músico en España, en el que se fracturó cinco costillas, justamente cuando estaba terminando “Novela”. También la balada “Planeta azul” otra, como suele decirse, “flor de canción” de Fito.
Puede que indefectiblemente se revisiten fórmulas en “La esquina del sol” o “El honor de los lobos”, lo que no implica que no sean buenas composiciones porque por otro lado siempre habrá detractores y repudio. Una vez Ricardo Iorio se enojó con su público porque cantaba “el que no salta es un inglés” y por otro lado escuchaba Iron Maiden. Es básico pero aplica. El disco podría haberse llamado “Brilla” o “Brillá” con acento al final. Se llama “Shine”. ¿Queda mejor? ¿Se escucha más lindo? Tal vez si, tal vez no, lo bueno es que Páez no afloja. Lo bueno es que Páez no mete freno de mano y que siempre tiene canciones nuevas para ofrendar.
A continuación, "Shine" de Fito Páez:
