Pity en Rosario: Chicos y no tan chicos quieren rock

Y así tanto en la vida como en la música u otros espacios no hay nada mejor que cerrarle bien el orto a la gilada. Es tarea fácil hablar con el diario del lunes y por otra parte no vale la pena hurgar en la realidad real de Cristian Gabriel Álvarez Congiú porque todo indica que el tipo está en un muy buen momento de lucidez. Quizás no tanto en la novedad artística porque convengamos que publicó dos temas que distan un poco de su prosa indeleble y todo tipo de planteo se diluye al rememorar el espectáculo que se montó en vivo, el pasado sábado 9 de mayo, en el autódromo de la ciudad de Rosario.

Ese aroma a concierto masivo es inigualable e irreproducible con la IA en tiempos de pantalla. Kilómetros de gente haciendo la previa por Jorge Newbery para verlo al Pity después de una década sin visitar la ciudad, en aquel momento fue en el Anfiteatro Municipal y con Viejas Locas.


En este caso, en 2026, el oriundo de Villa Lugano tiene una banda completamente novedosa y un público que también se renovó. Muchas familias, muchos, adolescentes, muchas canas y poca cana. Algo cambió, algo mutó. Unas 25 mil personas se arrimaron a las cercanías del aeropuerto de la ciudad para presenciar este ansiado retorno.


Pity y su grupo no defraudaron. La puesta en escena fue realmente impecable. Luces, sonido, la organización en los puestos gastronómicos, de rehidratación y en los baños. Aunque todo eso parezca secundario no lo es y hay una cultura de bancar el así nomás por folklore que ya no está o bien se maquilló bastante bien. En tanto, la música, las canciones del Pity, sus letras o su manera de comunicarlo están intactas.


Después del show de Farolitos, a eso de las 20.33 comenzó a escucharse la armónica de “Me gustas mucho” que fue el primer tema de una extensa lista de más de 30 canciones. Pity, muy tranquilo sobre el escenario junto a una banda que lo segundea de la mejor manera y termina siendo un todo, un complemento. Así sin más se sucedieron “Mi inteligencia intrapersonal”, “Fuego”, “Volver a casa”, “No tengo ganas” e “intoxicado”. Buen arranque.


La antesala se vivió con cierto nerviosismo y ansiedad en el público que agitaba para que el show comience, tal vez recordando aquellas épocas en que Pity (foto: @mpinkph) aparecía cuando se le cantaban los huevos. Ahora las cosas son diferentes. Ni mejores, ni peores, son.


Párrafo aparte para cada una de las historias del aforo en el autódromo. La mujer de Lugano que perdió su par de zapatillas y a su pareja Juan en el pogo. El pibe que fue a ver qué onda en la puerta de acreditaciones y con una boligoma en el bolsillo se ganó la entrada porque ese elemento colaboró con la prensa del evento. Los abrazos y charlas entre desconocidos. Todo estaba donde lo habíamos dejado.


La noche siguió con un recorrido por temas de Viejas Locas e Intoxicados, además de uno de los nuevos (“Lejos de ser”). No faltaron “Tornillo eterno”, “Homero”, “Nunca quise”, “Perra”, “Lo artesanal” y por supuesto “Quieren rock”, porque chicos y no tan chicos quieren rock.


La despedida fue con “Una piba como vos”, no sin antes anunciar una nueva fecha, el próximo sábado 13 de junio en Mendoza. Después habrá tiempo para resolver algunas cuestiones legales, por el momento hay Pity y hay rock, aunque el doctor diga que mucho rock and roll puede hacer mal.

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